
BRAV-M
Los policías motoristas que cambiaron el control de las protestas en París
PARÍS. Entre el ruido de las sirenas y las columnas de manifestantes, varias motocicletas policiales avanzan rápidamente por las calles de la capital francesa. Viajan dos agentes en cada vehículo: uno conduce y otro se desplaza como pasajero, preparado para intervenir una vez que la moto se detiene. Son miembros de la BRAV-M, la unidad motorizada de la Prefectura de Policía de París que se ha convertido en uno de los cuerpos más visibles —y controvertidos— del mantenimiento del orden público francés.
Las siglas BRAV-M corresponden a Brigade de répression de l'action violente motocycliste. La Policía Nacional francesa la identifica como una unidad perteneciente a la Prefectura de Policía de París.
Su origen se encuentra en las protestas de los chalecos amarillos. Las actuales brigadas sucedieron a los denominados destacamentos de acción rápida creados a finales de 2018. Su característica principal es la movilidad: frente a unidades antidisturbios más pesadas, los agentes pueden desplazarse rápidamente en motocicleta hacia los puntos donde se producen incidentes.
La imagen de dos policías sobre una motocicleta ha provocado comparaciones con los antiguos voltigeurs, unidades motorizadas utilizadas décadas atrás en Francia. Sin embargo, existe una diferencia operacional importante: la función de la motocicleta en la BRAV-M es transportar rápidamente a los agentes. Las intervenciones y detenciones se realizan después de que los policías hayan descendido del vehículo, no mediante cargas desde la propia motocicleta.
La unidad adquirió especial notoriedad durante las movilizaciones de 2023 contra la reforma de las pensiones. Su actuación fue objeto de críticas y de investigaciones relacionadas con denuncias de violencia policial. Uno de los episodios de mayor repercusión ocurrió el 20 de marzo de 2023, cuando una grabación realizada durante la detención de siete jóvenes recogió amenazas, insultos y sonidos correspondientes a golpes. El entonces prefecto de Policía de París, Laurent Nuñez, calificó determinados comportamientos de los agentes de «inaceptables», al tiempo que defendió el trabajo realizado por el conjunto de las BRAV-M.
El episodio tuvo consecuencias disciplinarias y judiciales. Según Le Monde, varios agentes recibieron posteriormente sanciones administrativas y el caso llegó a los tribunales.
Para sus responsables, la rapidez de desplazamiento permite responder a grupos violentos y a incidentes que pueden surgir lejos de las formaciones policiales convencionales. Para sus críticos, en cambio, precisamente esa movilidad y la forma de intervención de estas unidades plantean interrogantes sobre el uso de la fuerza y el modelo francés de mantenimiento del orden.
Así,
las motocicletas de la BRAV-M se han convertido en algo más que un instrumento
policial. Desde las protestas de los chalecos amarillos hasta las
grandes movilizaciones contra la reforma de las pensiones, su presencia en las
calles de París refleja un debate más amplio en Francia: cómo responder con
rapidez a la violencia durante una manifestación sin comprometer los derechos
de quienes protestan pacíficamente.
VIDEOS by: @andy_cops










